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Wednesday, July 17th, 2019
A los 72 años murió Rubén “Chapa” Suñé, una gloria de Boca

A los 72 años murió Rubén “Chapa” Suñé, una gloria de Boca

 

Adiós al “Chapa” Suñé, un ídolo de Boca por estirpe, títulos ganados y aquel histórico gol a River.

Murió a los 72 años. Obtuvo ocho campeonatos, entre ellos la primera Copa Intercontinental del club. Con un tiro libre en el Superclásico definió el Nacional 76.

Boca Juniors

Rubén José Suñé se metió definitivamente en el corazón de toda la hinchada de Boca en aquella noche de diciembre del 76. El gol de un sorprendente tiro libre -del que no quedan registros fílmicos- le dio a Boca el 1-0 sobre River en la final del Campeonato Nacional. Era, hasta tiempos recientes con la Libertadores, la única vez que el Superclásico resolvía un título tan trascendente en una final entre los dos grandes. Ni Suñé, ni los protagonistas, ni las decenas de miles de espectadores en aquella jornada en cancha de Racing, lo olvidarían jamás. Boca, con Suñé como patrón del mediocampo, había ganado el Metropolitano ese mismo año, cuando Lorenzo tomó la conducción técnica. Y el Nacional completó el doblete, el mismo que River había logrado un año antes…

Pero la vida fue dura para Suñé, el “Chapa”. Tiempo después, y ya alejado del fútbol, no pudo superar la depresión y se arrojó de un séptimo piso… Sin embargo, se salvó. Y después fue conmovedora su lucha por recuperarse, la peleó con aquel mismo espíritu con el que jugaba. Ciertamente, recibió el apoyo de manos solidarias, con el tiempo pudo trabajar en algunos temas técnicos. Y cada vez que los ex Boca se reunían, o las distintas generaciones tenían un espacio en los encuentros del club, el aliento se renovaba. Nadie olvidaría aquel gol. Ni tantas jornadas en las que -primero como “4” cubriendo el lateral derecho y luego como volante, en su segundo ciclo en el club- fue uno de los puntales de tiempos gloriosos del Xeneize.

 

Suñé nació el 7 de marzo de 1947 en Buenos Aires, debutó con 20 años y poco después se afirmó en la titularidad, además de alcanzar la cinta de capitán por su personalidad ganadora. Tal como lo requería el Boca por tradición. Tuvo la oportunidad de jugar junto a su ídolo de la infancia, el “Rata” Antonio Ubaldo Rattin, a quien veía cuando su padre y su tío lo llevaban a la Bombonera. “De entrada, no podía creer que estaba en el plantel junto a Rattin…”, contó alguna vez.

 

El vínculo con en club le venía de chico, cuando jugaba en los potreros que existían junto al Hospital Argerich. Fue campeón con el inolvidable equipo de Di Stéfano hace exactamente medio siglo, dando la vuelta después del 2-2 contra River en el Monumental. También logró el título al año siguiente pero en 1972, en un conflicto de varios jugadores con el entonces presidente, Alberto J. Armando, tuvo que marcharse.

 

Lorenzo lo rearmó como futbolista, le vio visión de campo, además de personalidad, y lo colocó como un centrocampista clásico. Allí sobresalió en Unión, y de allí el propio Lorenzo lo devolvió a Boca para la campaña del 76. Esa del título metropolitano y del 76 que marcó su momento cumbre con el gol a Fillol.

 

“Estaba a diez metros del área, sobre la izquierda. Le pegué un empujón a Mouzo y pateé mientras el Pato acomodaba la barrera y los jugadores lo miraban. Antes del partido, el árbito Ithurralde nos había dicho a Perfumo y a mí que se podía patear sin pedir barrear. Tuve la suerte de hacer el gol y terminé arrodillado frente a la hinchada. Eso me cambió la vida. Me marcó”, recordaría mucho después.

 

En total, acumuló 8 títulos, marcó 36 goles en 376 partidos en primera división, pero pasó momentos duros, como otra salida de Boca en 1980 o el descenso con San Lorenzo en 1981. La mayor tragedia fue aquella del 84. “Dios me salvó, fue un milagro”, dijo después de tres meses en el hospital y casi otro año en recuperación psiquiátrica. Un 22 de septiembre de 1985, volvió a aparecer en la Bombonera. Su cancha, su gente, hizo retumbarla con el “Suñé, Suñé, Suñé…”. Aquel grito que jamás olvidaría, y que se ha llevado ahora, con el último adiós.

 

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